Sin embargo esto no es cierto. La Biblia rebaja a la mujer a la calidad de mero objeto, suprimiendo su voluntad y privándola de pensamiento propio para convertirla en una "propiedad" más del hombre.
"No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo." (Deuteronomio 5:21)
Solo por empezar, este breve pasaje dee los 10 Mandamientos deja a la mujer como propiedad del hombre, junto con su casa, sus tierras, sus siervos, sus ganados y demás. En general, todo el Antiguo Testamento es una condenación a toda aquella persona que tenga la "desgracia" de nacer mujer.
Desde el primer libro de la Biblia hasta el último, Dios muestra su odio y rechazo hacia todo el género femenino. Veamos algunos de los versículos que lo demuestran:
"¿Qué haremos en cuanto a las mujeres para los que han quedado? Nosotros hemos jurado por Jehová que no les daremos nuestras hijas por mujeres. Entonces la congregación envió allá a doce mil hombres de los más valientes, y les mandaron, diciendo: Id y herid a filo de espada a los moradores de Jabes-Galaad, con las mujeres y niños. Pero haréis de esta manera: mataréis a todo varón, y a toda mujer que haya conocido ayuntamiento de varón. Y hallaron de los moradores de Jabes-Galaad cuatrocientas doncellas que no habían conocido ayuntamiento de varón, y las trajeron al campamento en Silo, que está en la tierra de Canaán" (Jueces 21: 7, 10-12)
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"Y si vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares, y la tomares para ti por mujer, la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza, y cortará sus uñas, y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella será tu mujer. Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste." (Deuteronomio 21: 11-14)
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"Hablo Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé luz a un varón, será inmunda 7 días [...] Y si diera luz a una niña, será inmunda dos semanas [...]" (Levítico 12: 1, 2 y 5)
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"Yo, pues, descubriré también tus faldas delante de tu rostro, y se manifestará tu ignominia" (Jeremías 13: 26)
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"Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas." (Isaías 3: 16 y 17)
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"“Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado a ella la aborreciere, [...] y dijese: A esta mujer tomé, y me llegue a ella, y no la halle virgen; entonces el padre de la joven y su madre tomaran y sacaran las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la ciudad en la puerta; y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija a este joven y él la aborrece; [...] pero ved aquí las señales de la virginidad de mi hija. Y extenderá las vestiduras delante de los ancianos de la ciudad. Entonces los ancianos tomaran al hombre y lo castigaran; y le multaran en 100 piezas de plata [...] Más si resultase verdad que no se halló virginidad en la joven, entonces la sacaran [...] y la apedrearan los hombres de la ciudad, y morirá” (Deuteronomio 22: 13-21)
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"Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño." (Jeremías 8: 10)
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"Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del Sol." (2 Samuel 12: 11)
Como se puede ver, la mujer en el AT no pasa de ser una propiedad del hombre, la cual Dios puede quitar para dársela a otro como castigo, o bien puede regalarla al valiente guerrero que arrasó con pueblos enteros desde los adultos a los niños lactantes, como recompensa por su noble obra.
Pero eso no es todo, Dios también deja muy claro que para él, la mujer, sus sentimientos y sus necesidades no tienen ningún valor.
El hombre puede anular el voto de la mujer si quiere: "Todo voto y todo juramento de obligación para humillarse a sí misma, su marido puede confirmarlo o su marido puede anularlo." (Números 30:13)
La mujer, al igual que los esclavos, no cuenta para el censo: "Haz un censo de toda la congregación de los hijos de Israel por sus familias, por sus casas paternas, según el número de nombres, todo varón, uno por uno." (Números 1:2)
¿No te gusta tu mujer? No importa, ¡puedes echarla cuándo y cómo te venga en gana! "Cuando alguno toma una mujer y se casa con ella, si sucede que no le es agradable porque ha encontrado algo reprochable en ella, y le escribe certificado de divorcio, lo pone en su mano y la despide de su casa" (Deuteronomio 24:1)
Si tu marido siente celos, hayas sido infiel o no, debes rendir cuentas: "y un espíritu de celo viene sobre él y tiene celos de su mujer, [...] el hombre llevará su mujer al sacerdote. [...] Entonces el sacerdote [...] tomará del agua santa en un vaso de barro; tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y lo echará en el agua. [...] Y el sacerdote hará que ella pronuncie juramento, y dirá a la mujer: `Si ningún hombre se ha acostado contigo, y si no te has desviado a la inmundicia, estando sujeta a tu marido, sé inmune a esta agua de amargura que trae maldición; pero si te has desviado, estando sujeta a tu marido, y te has corrompido, y otro hombre que no es tu marido se ha llegado a ti', [...] `El SEÑOR te haga maldición y juramento entre tu pueblo, haciendo el SEÑOR que tu muslo se enjute y tu vientre se hinche; y esta agua que trae maldición entrará en tus entrañas, y hará que tu vientre se hinche y tu muslo se enjute.'" (Números 5.14-23)
Estos son solo unos ejemplos, hay cientos de versículos que al igual que estos, dejan a la mujer al nivel de propiedad sin derechos (y al parecer también sin necesidades ni sentimientos).
[Sigo en la 2º Parte]
